¿Estás listo para tener suerte?

Stephen Covey dijo una vez que la suerte se dá cuando la preparación y la oportunidad se juntan.

En la vida personal suele ocurrir que para conseguir un buen empleo no sólo se necesita tener talento y preparación, sino también cruzarme con quién está buscando ese talento.

De ahí que en el asunto de “tener suerte” hay dos zonas bien definidas, una interna y la otra externa.

La primera tiene que ver con uno mismo, y por eso está en nuestra zona de control.

La otra, tiene que ver con el entorno, y por tanto está fuera de nuestra zona de control. Alguien podrá decir que con ciertas técnicas podría llegar a tener algo de “influencia”, pero nada más.

Y también veo que hay dos limitantes importantes: 1) siempre la preparación debe ser previa a la oportunidad, a la inversa no funciona, y 2) la oportunidad no se anuncia, por lo general nos sorprende.

En el mundo de las empresas y organizaciones también pasa lo mismo. Si se quiere tener suerte hay que estar preparado para aprovechar las oportunidades.

Cuantas veces nos ha ocurrido que por ejemplo se abre la posibilidad de exportar y no hemos renovado la certificación ISO, o la competencia saca un producto similar al nuestro y no hemos conseguido llegar a un costo adecuado para competir…

¿En cuantas situaciones hemos descuidado nuestra “preparación”?, por ejemplo, desestimar un trabajo para mejorar un 5% la incidencia de la mano de obra en el costo final porque los incentivos fiscales o algún artilugio en los registros comerciales nos dan una cobertura mayor. 

En las empresas, la zona externa es el mercado, y también los impuestos, las regulaciones económicas y gubernamentales, la política económica, la política industrial, los sindicatos, las alianzas y convenios, etc.

Y la empresa no tiene injerencia en estas cuestiones. A través del márquetin, o del lobby, o del network, se puede llegar a tener alguna influencia, pero limitada por los intereses cruzados.

El punto, y esto es lo que hace la vida empresaria realmente interesante, es que la zona externa es extremadamente cambiante e impredecible. Por sobre todo en nuestro país.

Pero la zona interna tiene mucho para trabajar. La gran mayoría de la MiPyMES y algunas grandes empresas que conozco, y extiendo esta idea a las que aún no conozco, tienen enormes posibilidades de mejora.

Así como en estos días de cuarentena, muchos de nuestros atletas olímpicos han mantenido su rutina de entrenamiento, a veces en forma improvisada pero efectiva, para seguir siendo competitivos, las empresas deben mantener vivo su esfuerzo por mejorar, y continuar haciéndolo, aún en estas duras circunstancias.

Porque todo cambia. Y el mercado que aparecerá cuando la pandemia pase a ser parte de la historia, no es predecible y, aunque muchos traten de influenciarlo o modelarlo con opiniones visionarias, estará lleno de Oportunidades. 

Entonces te pregunto: ¿estás haciendo tu parte para tener suerte?