Algunas indicaciones para medir la productividad de tu empresa

Productividad

Lo que no se puede medir, no se puede mejorar” es la frase más repetida en el mundillo de la Productividad y de la Calidad.

Sin ser tan determinante, yo suelo expresarlo como: lo que se mide se conoce mejor y siempre será más sencillo mejorar lo que se conoce que lo que se desconoce.

Y, también es cierto que, hay que prestar atención a lo que se mide, porque medir mal, puede ser peor que no medir.

En mi paso por varias empresas, encontré, reiteradamente, situaciones en las que muchas de las mediciones que se realizan, no solo aportan muy poca información, sino que, a veces, son contraproducentes.

Para mí, hay dos razones principales:

1-La primera razón es de índole práctico: Generalmente se mide lo que se puede medir, que no necesariamente es lo que se debería medir.

Las causas son variadas: costos, dificultad de acceso al parámetro a medir, falta de tecnología, etc. Es una realidad que medir lo que realmente es útil medir, resulte complejo y también costoso.

Por eso no resulta extraño que al final se acabe midiendo algo que, si bien no es lo que deberíamos medir, al menos es fácil de medir.

Aquí el dilema es si existe correlación entre lo que deberíamos medir y lo que realmente medimos, y si esta es significativa o no.

2-La segunda razón es de tipo organizacional: Con frecuencia se deciden políticas que hacen que se pierda la perspectiva con relación al motivo por el que medimos.

El ejemplo más común, es cuando se vincula la retribución (premio, bono, etc.) a los indicadores de mejora.

En la Gestión por Objetivos es usual confundir indicadores de mejora con indicadores de resultado.

Al hacerlo, se pervierte el sentido del indicador, el que deja de ser un medio para convertirse en un fin. A partir de ese momento, que la mejora tenga o no tenga lugar se convierte en algo anecdótico porque lo que toma prioridad es que el indicador “dé bien”.

La secuencia ¿qué? >> ¿cómo? >> ¿cuándo?

Para poder medir bien la productividad de tu empresa, y más aún cómo ésta evoluciona (mejora/empeora) en el tiempo, lo importante es seguir la secuencia: ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo?

El ¿qué?

En este primer paso definís el propósito de la medición, y para eso tenés que responderte la pregunta: ¿Qué quiero saber?

Por ejemplo:

  • Quiero saber cómo influye un nuevo producto en las ventas.
  • Quiero saber que mejora en el costo introduce el nuevo centro de mecanizado.
  • Quiero saber cómo mejoró el proceso de fabricación después de implementar 5S.
  • Quiero conocer el impacto en el costo de la nueva estructura organizativa.

 

El ¿cómo?

Una vez que está claro lo que se quiere saber, hay que entender cuáles son los parámetros o variables que influyen en el resultado que se quiere saber.

Estos parámetros/variables deben tener dos cualidades específicas para que sean útiles:

  1. Deben influir directamente en el resultado. Caso contrario estaríamos infiriendo un resultado, hecho que suele inducir a errores, a menos que se conozca muy bien la correlación entre los parámetros.
  2. Deben estar bajo tu control, ya que de nada sirve medir una variable sobre la que no podés hacer nada para ajustarla.

 

El ¿Cuándo?

Una vez que sabés qué vas a medir y cómo lo vas a hacer, queda por definir el momento de la medición.

Toda comparación de mejoras se hace sobre una escala de tiempo. Y cada medición es como una “fotografía” del proceso a evaluar, que se secuencian temporalmente.

Comparando Productividadcada “fotografía” con la anterior o posterior, se pueden determinar tendencias de mejora o no.

Lo ideal sería tener mediciones separadas por un instante muy pequeño entre sí, entonces tendríamos prácticamente una “película” del proceso.

Pero esto suele ser muy caro en términos de recursos dedicados (este es un tema que vamos a tratar en otra entrada), y por lo general la abundancia de datos no aporta mayor claridad al qué.

Entonces, es muy importante definir la frecuencia con que se hará la medición.

Esta frecuencia debe ser lo suficientemente alta como para no perder información relevante, y lo suficientemente baja como para no incurrir en costos altos.

 

Tanto el Sistema de Calidad, como el plan de Mejora de Productividad que estés desarrollando en tu empresa, requieren de muchas mediciones.

Definir correctamente el ¿qué? >> ¿cómo? >> ¿cuándo?, te ayudará a tener un sistema de indicadores que agregue valor en tu gestión, con un costo razonable.

Si tus indicadores mejoran, el cambio que introdujiste es favorable, y tal vez hayas descubierto un buen camino para seguir avanzando, para seguir experimentando, midiendo y corrigiendo.

Y si tus indicadores no muestran mejoras, te dicen que es tiempo de explorar otras alternativas.

Y por sobre todo, recordá que NO tenés que atar tus indicadores de Productividad a los Objetivos de tu empresa.

Esto evitará que se cambie el foco del trabajo de mejora continua, que es lo realmente importante.

Lo importante es medir, y entender a través de esa medición, como se altera tu empresa cuando introducís un cambio.

Mejorar es un proceso continuo, no es un punto de destino.

SI te interesa tener más información sobre este tema, o implementar un sistema de indicadores confiables en tu empresa, estamos dispuestos a ayudarte, sólo envianos un mensaje y te contactaremos inmediatamente.